Historias de rol. Va de dragones

juego-de-rolArtix se encontraba en el castillo del Dragón Negro. Hacía días que había partido desde el lejano país de Delaria, únicamente con una espada y unos sacos con polvos mágicos. Eso era algo que le extrañaba. Si Delaria estaba tan alejado de los territorios ocupados por el Dragón Negro, no le parecía lógico que solamente hubiese tardado unos días en llegar. El monstruo había raptado a la joven hija de los Reyes de Delaria, la princesa Catrina, todavía no se sabía con qué motivo. Artix se había ofrecido a rescatarla y a dar muerte a la bestia. Pero el brazo del Dragón Negro era largo, y el camino del héroe no había sido un camino de rosas: todos los días de su peregrinaje tuvo que hacer frente a sus súbditos, desde humanos hasta hombres-lagarto, pasando por esqueletos que habían vuelto a la vida.

Artix nuestro protagonista del juego de rol

Hasta el día que llegó al castillo había estado acompañado por un enano llamado Tilus, pero hacía dos días que había muerto bajo el mazo de un gigante que había luchado contra ellos. Ahora, Artix estaba en el tramo final de su viaje. Se trataba de un lugar tenebroso. Las paredes y el suelo eran de un gris negruzco y, tras dar unos pasos hacia delante, acudieron dos robustos guerreros humanos, de ropas oscuras y con el mismo aspecto. Uno de ellos corrió hacia Artix, pero éste logró esquivar la patada que soltó. Entonces, Artix le golpeó varias veces con su espada hasta hacerlo caer, mientras el otro se le acercaba por la espalda. Con rapidez, el héroe se volvió hacia el otro humano e hizo lo mismo que antes con el mismo resultado. Los dos cadáveres se desvanecieron tras unos segundos. Eso era otra cosa que le extrañaba. Tenía entendido que la carne humana tardaba más en descomponerse. El guerrero quitó importancia al asunto y siguió su camino.

Unos metros más adelante le esperaban dos guerreros idénticos a los anteriores y una fornida mujer que llevaba un mazo de combate. A los dos primeros los derrotó sin mucha dificultad, pero la mujer era más ágil de lo que esperaba y, cogiéndole por sorpresa, dio un salto y le golpeó con el mazo en la cabeza, y le hizo caer con un golpe dado con su hombre sobre su pecho. Artix se irguió con rapidez y contraatacó. Esta vez fue el héroe quien saltó, y golpeó a la mujer con su espada varias veces hasta que logró acabar con ella.

A medida que avanzaba, el color del suelo iba tomando una coloración rojiza., y más y más enemigos le salían al encuentro. Incluso tuvo que derrotar a dos gigantes exactamente iguales al que había matado a Tilus. Finalmente, llegó a una estancia donde descubrió a la princesa Catrina amarrada con grilletes en las muñecas, en lo alto de una pared. El suelo era rojo, y a los lados había ardiente lava. Del magma surgió la enorme cabeza de lagarto de un gigantesco dragón de piel oscura. Alcanzó el suelo de un largo salto y Artix pudo apreciar cuán grande era. Se apoyaba sobre las dos robustas patas traseras, y su cola estaba repleta de largas y afiladas púas.

-Tú debes ser Artix –dijo con una rugiente voz-. Has llegado hasta aquí, pero tu aventura terminará pronto.

-Libera a la princesa –exigió Artix-, o lo pagarás caro.

El juego de rol se acaba

Tras este corto discurso, el Dragón Negro golpeó al guerrero con su cola que precisamente no era de peluche y lo envió al otro lado del escenario. El héroe se irguió como si nada y sin daños visibles, como si no hubiese sido golpeado por numerosas largas púas, agarró los sacos que llevaba al cinto y los lanzó hacia arriba. Inmediatamente, toda acción se detuvo y se produjo un terrible tornado que recorrió toda la estancia, golpeando varias veces al monstruo, aunque milagrosamente no afectó a la princesa. El Dragón Negro cayó al suelo y se levantó de un salto. Entonces, abrió la boca y de ella brotó un fuego azulado que alcanzó al héroe y que le hizo caer entre llamas azules. Artix volvió a levantarse, más fresco que unas pascuas, y corrió hacia el dragón. Hizo bailar su espada, golpeó varias veces al monstruo y lo hizo caer de nuevo. Cuando el Dragón Negro se irguió por segunda vez, consiguió atrapar a Artix con sus patas delanteras y lo estampó contra el suelo. Esta vez, el ataque del monstruo pareció surtir efecto, porque la vista del héroe se nubló y más tarde se oscureció. Artix esperaba ver el túnel que decían ver aquellos que estaban al borde de la muerte, pero no estaba preparado para aquello. Lo único que consiguió ver, fueron dos grandes palabras, escritas en color rojo, bajo un fondo negro: GAME OVER.

Brais se quitó las gafas de realidad virtual. Pestañeó unas pocas veces para acostumbrarse de nuevo a la imagen real, y giró la cabeza de un lado al otro. Estaba de nuevo en la sala de juegos. Un muchacho pasó veloz detrás de él, en un skate volador. Su amigo Fran ya no las llevaba puestas, porque un par de fases antes había perdido la última vida frente al jefe de final de fase. Corría el año 2100, y ése era el arcade más esperado de los últimos tiempos, “Golden Axe 2100: Black Dragoon”.

-Mierda –gruñó Brais-, faltó poco. Unos golpes más y me habría acabado el juego…

-Aún me queda un poco de dinero –respondió Fran-. ¿Hace otra partidita?

-¡Cómo no! –dijo Brais mientras se ponía de nuevo las gafas y Fran insertaba cinco créditos en la máquina.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s